miércoles, mayo 31, 2006

Tránsito (Stay) - 2005


Emocionado con el blog como estoy, cuando terminé de ver esta película, lo primero que pensé fue qué difícil iba a ser elaborar una crítica. ¿Por qué? Porque es un filme complicado y complejo, que requiere análisis y deja muchas cuestiones abiertas al espectador.
Este filme, que en nuestro país va (¿o fue?) directo a video, es la cuarta película de Marc Forster, un alemán que nos dio muy buenos pasares con Monster's Ball o Descubriendo el País de Nunca Jamás. Por lo visto, tiene gran talento dirigiendo actores, y un poder de convocatoria bastante fuerte. En lo que a aspectos técnicos se refiere, la película es grandiosa, porque tiene una edición y una cinematografía que genera lo que el director busca: confusión, opresión e impacto visual.
La trama desarrolla como un psiquiatra (Ewan McGregor) trata de evitar que uno de sus pacientes se suicide, un joven universitario deprimido (aparentemente muy común en Norteamérica) interpretado por un hasta ahora ignoto Ryan Gosling. A su vez debe lidiar con su propia mente y levantar la caída moral de su novia que arrastra un intento de suicidio reciente, la siempre hermosa Naomi Watts.
A medida que transcurre la pieza, todo se va volviendo más confuso y desdibujado, explicado en la lógica del final, si es que tiene alguna. Vale la pena advertirle a todos los que les molesta que una película "no cierre" que van a terminar muy ofuscados si deciden verla. La experiencia es similar a la que genera Mulholland Drive (El Camino de los Sueños), sin pertubar tanto ni estar acompañada por el talento de David Lynch. Inclusive la resolución es similar, un poco más mainstream quizás.
La conclusión es una película que atrapa por los interrogantes que genera, por el "querer saber qué está pasando" que crea la trama, ayudado por actuaciones impecables. La experiencia fílmica es buena. Dicho por el propio director, no hay una sola interpretación, cada espectador le da la propia. No apta para impacientes.

Ah! Me olvidaba. Aparece el groso de Bob Hoskins en un pequeño papel.

Tránsito (Stay) - 2005

lunes, mayo 22, 2006

Alta Tensión (Haute Tension) - 2003


Todavía estoy contracturado. Esto es, de estar tan agarrotado en la butaca del cine mientras veía esta película, de uno de los directores que se proyecta para sacar al género del terror del pozo de tanta basura que se anduvo produciendo últimamente.
Atención, si no les gusta el género de terror con mucho gore incluído, (sangre, chocolate, o como quieran llamarlo) esta película no les va a gustar. Llegó a nuestras salas por el éxito de "El despertar del diablo" (altamente recomendable) en USA, que trajo aparejado el estreno de este film francés del mismo director, Alexander Aja. Este muchacho se perfila como la persona indicada para resucitar el género del terror, en su rama más gore, que había perdido terreno frente a lo sobrenatural de "La llamada" y sus copias, y el terror irónico de "Scream".

Nada que ver, este es otro tipo de película. Una que logra ponerlo a uno muy nervioso con su puesta en escena, sus encuadres, y sus personajes que renuevan estereotipos del terror clásico. Mi novia me odia por llevarla a ver estas películas, de tan mal que se pone. Y eso no es todo, el director se preocupa por elaborar a los personajes, por armarlos antes de verlos morir sanguinariamente, para que nos duela más. Y lo mejor de todo, no tiene problemas en incurrir en golpes bajos, como cierta escena con un nene de por medio que no quiero arruinarles, o la de mutantes violando una adolescente en "El despertar...". Esto lo hace diferente de lo que nos tiene acostumbrados Hollywood, con adolescentes tratando de divertirse metiéndose en manos de un asesino, al estilo de la decepcionante "Hostel", como queriéndonos decir "el sexo fácil y el alcohol te traen problemas, y más aún divertirte".

Esta pieza trata sobre una joven que va a la casa de su amiga en la campiña francesa para estudiar, cuando un asesino irrumpe en medio de la noche en la casa sin explicar por qué y sin miramientos. Ahí se desarrolla la trama, con la protagonista queriendo salvar a su amiga y a su vez a sí misma. La película entretiene y te mantiene pegado hasta un imprevisible final, mucho más sorpresivo que el de la triste "Mente siniestra" pero menos impactante que el de "Identidad". Vale la pena ver, sólo si sos lo suficientemente sádico.

Alta Tensión (Haute Tension) - 2003

jueves, mayo 18, 2006

La Prueba (Proof) - 2005


Sorprenderse en el cine. Es algo que hace tiempo no me pasaba. Ojo, no nos apresuremos, no estamos hablando de una obra maestra, pero fui al cine con las expectativas de ver una obra teatral filmada (algo que detesto), tales eran las críticas y comentarios que tenía de la película. Y claro, el cine y el teatro son dos formas de arte emparentadas pero muy diferentes.
En vez de eso, encontré una película poco pretensiosa, que narra suavemente como la hija de una eminencia de la matemática intenta asimilar la muerte del progenitor desarrollando, a la vez, su propio yo.
En la película se destaca la actuación de Gwyneth Paltrow (¿estará bien escrito?), de un nivel superlativo. Desarrolla un personaje lleno de defectos, pero querible y sin el cual la película, literalmente, no existe. La pieza se apoya en su actuación y en su personaje, en sus procesos internos y en su lucha por ser (y no ser) como su padre. Ese padre, encarnado por un Anthony Hopkins que no destaca pero siempre dignifica, está loco. Los flashbacks de ida y vuelta de la película nos permiten no saber nada antes de tiempo. Ahí salta quizás la primera falencia, una desorientación que se genera por una edición mediocre, donde uno se pregunta “¿esto pasó antes o es ahora?” hasta que surge alguna ubicación temporal.
Fuera de la relación padre-hija, surgen personajes secundarios. El alumno de papá, Jake Gyllenhaal, el interés amoroso, es un personaje básicamente, pedorro. No sé que pasa con este muchacho que aparece en todas las películas pero aún no se lo vio hacer un papel que justifique su carrera fílmica. El otro personaje es la hermana del personaje principal, en directo antagonismo. Surge como necesario para profundizar el gran cuestionamiento de la película, con el que abre: “¿estoy loca?”
La película pierde fuerza al final, con resolución previsible, pero se disfruta casi toda. Con tanta porquería dando vuelta, vale la pena perderse la hora y media que dura y ver actuaciones de verdad.

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