lunes, julio 31, 2006

Gatica, El Mono - 1993

IMPORTANTE: La redacción de nuestro blog amigo, "Mavrakis Y Valdés", siguiendo lo que acertadamente supo llamar "intercambios blogkulturales", nos entregó este maravilloso texto sobre el film "Gatica, El Mono", trazando un paralelo con el peronismo en la Argentina. Próximamente podrán ver en su blog un texto de mi autoría.

Cine peronista
La primera noción ligada a algo del orden del acierto tuvo una constatación rotunda: cuando Oscar Terán preguntó sobre objetos de la cultura peronista y una voz – que pudo sentirse propia – dijo “Gatica, el mono, de Leonardo Favio”.
El profesor Terán inclinó la cejas hacia el portador de aquella voz, guardó unos segundos de silencio, y dijo: “Muy bien, muy bien”.

Gatica, el mono (1993, L. Favio) tuvo la particularidad, en su momento, de arrebatar con la noticia (de color) de que su protagonista, Edgardo Nieva, se había sometido a algunas cirugías plásticas con el fin único de alterarse el rostro y parecerse a José María Gatica, el boxeador cuya vida – en la película de Favio – traza una parábola paralela a la vida del movimiento peronista (o, como se lo podría llamar ahora, “el primer peronismo”, el “peronismo de Perón”).
Nacimiento, apogeo, decadencia y destrucción (literalmente: golpe y aplastamiento) que Gatica y el Peronismo vivieron a la par.

Sobre ese paralelo se trata Gatica, el mono.

Apogeo en paralelo
El José María Gatica de celuloide sigue la huella del real.
El real, sigue la huella del Peronismo.

Gatica llega de pibe a Buenos Aires en 1932, con la madre y un hermano – colados en un tren -. Llega desde el interior, desde la Villa Mercedes ubicada en la provincia de San Luis (la Villa Mercedes de Buenos Aires, no por nada, es la capital argentina del boxeo).

Pobre, negrito, provinciano, Buenos Aires, la Reina del Plata, en plena Década Infame, le ofrece un sitio privilegiado – luminoso, de prosperidad discutible pero en cómodas cuotas - en Constitución. Gatica entrena por ese entonces la diestra y la siniestra con la que barrería algunos rings pero únicamente lustrando zapatos. De sus manos viviría el hombre durante varios años más. Por lo menos hasta la década del `40.
A falta de una pera, buenas son las suelas.

También por ese entonces Perón constituía sus primeras armas.
Mientras en octubre de 1945 Perón se asentaba por fin donde correspondía – y colaboraba para que lo hicieran también tantos pobres, negritos, provincianos -, Gatica se sube al ring – las manos endurecidas por el lustre, el justo resentimiento entre ceja y ceja – y por fin se registra rápidamente donde correspondía.
El apogeo es mutuo y compartido.

Gatica, el mono establece esta comparación: mientras a Perón, en el gobierno, la “oligarquía” lo llama tirano o fascista, a Gatica, en el ring, lo llaman “mono” – “mono las pelotas, papito”, dice Gatica – y, fuera del ring, se le burlan – comprensiblemente – por el grotesco de un lumpen que viste traje blanco y a duras penas se muestra presentable en los mismos cafetines para pitucos.
A razón de golpes reglamentarios y dinero bien habido, Gatica accede a espacios donde, de todos modos, no es bienvenido. Es un ídolo popular en las calles y, a la vez, una mancha grasienta en la dignidad de “la gente bien”.
El Gatica de celuloide, por momentos, reúne en su lógica de apogeo peronista los estigmas y los dones de Perón y Evita juntos.

Dos potencias se saludan
La escena paradigmática: en el Luna Park, Gatica vence y el General Perón lo contempla desde el ring-side. El General se le acerca, lo abraza; Gatica – bañado en sangre, embanderado con la celeste y blanca – le grita “¡mire cómo ruge la leonera, General!”. Dos potencias se saludan.

Gatica siguió peleando y siguió ganando. Se casó y tuvo hijos. El General Perón fue el padrino de uno.
Cuando terminaba el primer gobierno justicialista, el Mono – "mono las pelotas, papito, y yo soy Gardel" – va a pelear a Estados Unidos. Pierde estrepitosamente. Comienza el segundo gobierno peronista en 1952.

Decadencia en paralelo
En 1953, Gatica tiene su última pelea. Pierde – y no le queda resto sino para retirarse – el 16 de septiembre de ese año. El 16 de septiembre de 1955, el General Perón es derrocado.

El líder se exilia y la Revolución Fusiladora prohíbe nombrarlo. A Gatica se le prohíbe boxear y se lo expulsa de las debidas instituciones boxísticas.

Perón y Gatica se convierten en (políticamente) impresentables. Los sucesivos gobiernos de facto tienen que negociar siempre con el líder en el exilio para subsistir. A Gatica, en todo caso, le toca negociar con quienes tuvieran algo que ofrecerle para subsistir.
Trabaja un tiempo para otro boxeador, Alfredo Prada. Le paga para que se siente en la puerta de su cantina y salude a los comensales – “buenas noches, mucho gusto; buenas noches, mucho gusto” -. Gatica es una sombra que se emborracha. Lo pierde todo – como el peronismo – y vuelve a la indigencia originaria.

Trasvasamiento
Martín Karadagián – cuando Gatica ya estaba lo que se dice “en la lona” – lo convoca para algunas de sus peleas de catch. En una de esas peleas bobas, Karadagian le lastima de por vida una pierna al boxeador.

Leonardo Favio aprovecha esta circunstancia: José María Gatica había sido el ídolo popular, un boxeador verídico, durante los años de esplendor del peronismo legítimamente democrático. Ahora, en cambio, la farsa payasesca del catch es la que impone ídolos más bien ridículos (momias, enmascarados y estupideces parecidas). La institucionalidad republicana también es otra farsa acorde con la de estos rings: más del 50% del electorado tiene prohibido votar por su candidato real – el General Perón – y entonces desfilan por el Poder (más simbólico que real) momias y enmascarados y estúpidos afines.

Gatica – uno entiende mientras mira la película de Favio - no es el único que cojea irreparablemente hasta el fin de sus días.

El Mono – “mono las pelotas” – muere arrollado por un colectivo cerca de la cancha de Independiente, donde se dedicaba a vender chucherías para subsistir, en 1963. Diez años después, el General retornaba a Argentina. Al año siguiente, muere.

Gatica, el mono fue exhibida a manera de premier privada en el cine de la Quinta de Olivos. El anfitrión de la jornada fue el presidente justicialista Carlos Saúl Menem; el boxeador del momento, Látigo Coggi.

Se cerraba un trasvasamiento.

miércoles, julio 26, 2006

El Último Beso (L'Ultimo Bacio) - 2001

Bueno, mi primera crítica de cine no hollywoodense. En este caso es de una película altamente recomendable, una pequeña joya escondida que por lo menos aquí en Argentina, tuvo muy poca difusión.

De todo el cine europeo, el cine italiano es sin dudas el que más me gusta (disculpas y saludos a mis amigos bloggers españoles), aunque actualmente está en decadencia. De todas maneras, “El Último Beso” es una película de una calidad insoslayable, escondida. Creo que es para un público netamente masculino.

La verdad es que no sabía si iba a hacer crítica de este film, pero lo cierto es que cierta situación con mi pareja en la actualidad, me hizo recordar mucho esta película, y si bien en mi caso no hay infidelidades de por medio, los conflictos internos, las dudas, el no saber hasta dónde dar y dejar de dar es algo que me toca y por qué no, duele.

La peli va de un grupo de amigos en plena crisis de los 30, con algunos casándose, otro solterón empedernido, algún baby de por medio y todas esas situaciones características de la edad. Cada uno de diferente manera siente que su vida está tomando un rumbo que lo asusta y el miedo a encarar las responsabilidades que tooooodo eso implica. Por ejemplo, el protagonista “sufre” el hecho de que una rubia PRECIOSA (realmente lo es) de 18 años lo encare justo cuando su novia acaba de quedar embarazada. ¿Quién no entraría en crisis? ¿Quién no dudaría por lo menos un momento? Bueno, no le voy a contar la historia del resto de los amigos, pero les digo que es prácticamente imposible como hombre no sentirse identificado con alguno de los personajes. ¿Qué nos pasa a los hombres? ¿Por qué nos cuesta tanto emprender una relación como lo hacen en las comedias románticas, tener esos amores ideales de película? ¿Por qué las mujeres nos dejan cuando queremos actuar como Humphrey Bogart? ¿Por qué nos dejan también si somos tan sensibles como Richard Gere en “Pretty Woman” o Ewan McGregor en "Moulin Rouge"? El cine influye mucho en nuestras vidas, pero ciertamente es muy difícil vivir como en las películas. Y así como nosotros queremos ser Mel Gibson en “Lo que ellas quieren”, ellas quieren tener su amor ideal, ser “Sabrina” por un rato y tener aquel hombre que las agasaje como en “Dulce Noviembre”, aquel que renuncie a todo por ella como en “Secretaria Ejecutiva” o inclusive sepa dejarlas ir sin una lágrima para que sean más felices como en “Casablanca”. No, chicas no. No, chicos no. El amor no es como en el cine, es más difícil; y ni nosotros somos Humphrey ni ustedes son Ingrid Bergman. Y ahí es donde entra “El último beso”, arroja un rayo de realidad, nos hace saber que patéticos podemos ser y cómo, de vez en cuando, podemos hacer las cosas bien.

Por supuesto, las actuaciones son geniales, particularmente me gusta como actúa la novia del protagonista, pero no hay puntos bajos en nadie del reparto, pero eso habla más que nada de una dirección impecable. La verdad es que no la disfruté tanto cuando la vi, pero revisándola en este momento de mi vida, la entiendo más y se me convierte en una pieza maestra.

Se las recomiendo a todos los cinéfilos, no es “West Side Story”, pero es una buena película, sorprendente para el estado del cine italiano actual.

Disfruten.

lunes, julio 24, 2006

Piratas Del Caribe: El Cofre De La Muerte (Pirates Of The Caribbean: Dead's Man Chest) - 2006

Luego de un leve abandono a la blogósfera por una semana por problemas laborales, vuelvo al ruedo.

En esta ocasión la víctima es la nueva “Piratas del Caribe”. Mal digo víctima, porque son muchos más los halagos que tengo para hacer que los dardos para tirar. La nueva película de Disney es una montaña rusa de aventuras. Todo lo que nos entregó la primera y un poco más también. Por supuesto, olvídense de verla si la primera no les gustó.

Con mis cortos 22 años, no tuve la oportunidad de apreciar aventuras de piratas en el cine como algo cotidiano. Todos los amantes de ese subgénero del cine de aventuras reverencian esta película, pero esto es hablar por boca de jarro. Sí puedo decir, en cambio, que el entretenimiento que brinda “Piratas…” encuentra paralelo sólo en la saga de “Indiana Jones”, remitiéndonos al cine moderno, con el plus de la nueva frontera lejana para la imaginación que plantean los efectos especiales digitales.

Toda buena saga necesita un buen protagonista. Nadie mejor que Johnny Depp, en la cúspide de su carrera y en un punto en que ya no necesita demostrarle a nadie que es buen actor, después de representaciones impresionantes como la de “Descubriendo el País de Nunca Jamás”. El Capitán Jack Sparrow es un personaje que será recordado siempre, porque tiene un carisma muy poco visto en el cine. Y huele a Keith Richards aún más que en la anterior. Parece que el tan esperado cameo viene en la próxima…

El resto del elenco está bien, sobre todo el malo de turno, Bill Nighy, más recordado por su rol de rockero decadente en “Realmente Amor”, que realiza una buena labor a pesar de estar escondido en kilos de maquillaje digital. Keira Knightley no se destaca pero su personaje toma un giro más que interesante llegando al final de la película. El más flojo, como siempre, es Orlando Bloom, un típico caso de empecinamiento hollywoodense por inventar estrellas cuando no hay. Es un muy mal actor que con un muy buen representante. Es uno de esos actores que me recuerda el insuperable monólogo (YouTube) de Chris Rock en los Oscar. Hollywood, ¡ESPEREN! Si quieren un Brad Pitt, un Mel Gibson, ¡esperen! No agarren al primer boludo que esté dando vueltas sólo porque hizo de Legolas...
Una perlita: la aparición sorpresa de cierto personaje de la primera hacia el final, no les quiero contar quien.

Acción, acción y más acción. No les quiero arruinar nada de la trama, sinceramente, es otra experiencia fílmica de primera clase (le voy a poner copyright a la frase). Simplemente en esta ocasión les sugiero que dejemos el infante dentro de nosotros divertirse un rato. Hagan como yo, lleven a sus hermanos más chicos, y vean una buena de piratas. No se van a arrepentir. Eso sí, es necesario haber visto la primera... No sea cosa que se pierdan los guiños.

lunes, julio 17, 2006

Superman Regresa (Superman Returns) - 2006

Clásico. Muchas vueltas en la cabeza, y esta palabra vuelve una y otra vez a surgir cuando analizo la nueva "Superman Returns".

Esta es una película para soñar, viajar, transportarse por un rato a ese maravilloso mundo que nos da el cine, con mucha fantasía y acción. No se busca el realismo, no se busca el cine político, es solo cine, y del mejor. Bryan Singer devuelve la frescura al cine de superhéroes, de la misma manera que lo había hecho con “X-Men”, o Christopher Nolan lo hizo con “Batman Begins”.

Volviendo al concepto principal, este filme huele a clásico. Porque respeta la tradición instaurada por Richard Donner en 1978 con “Superman”. Porque olvida que existió “Matrix”. Los títulos principales comienzan con el distintivo tema compuesto por John Williams, suficiente para ponernos la piel de gallina a todos los cinéfilos empedernidos. La voz de Marlon Brando como Jor-El, su padre biológico, hace aparición en momentos decisivos y provoca la misma reacción. Y el cine aplaude. Y todos sonreímos.

Propongo un ejercicio de comparación. “Spider-Man” es el caballo de batalla de Marvel, la competencia. En esa película, los diálogos son trillados y pobres, los efectos impresionantes y la historia endeble. Se concentra en la acción, en el “wow” que arranca a los espectadores. En esta, es lo opuesto. Los efectos están en función de la trama y son muy superiores, porque no se nota que son efectos. Alguien alguna vez dijo que los buenos efectos especiales son aquellos que no se destacan, sino que son funcionales a la película. Gracioso detalle, el personaje de Jaime Olsen, un lamebotas patético de Clark Kent, se parece bastante al de Peter Parker. Robándole palabras a un crítico amigo, lo que esta película hace es tomar el mundo del comic en serio, hacerlo solemne y posible: no ironiza y no ridiculiza, sino que engrandece. Habrá quien le guste más el otro enfoque…

Realizar esta pieza eficientemente era una tarea muy complicada. No decepcionar, no caer en lo gastado, innovar y a la vez remembrar, era lo mínimo indispensable, y se cumple. Las actuaciones son impecables, el acierto de usar actores desconocidos como Brandon Routh y Kate Bosworth (¡qué bonita es!) para los papeles principales no genera falsas expectativas y Kevin Spacey encarna un Lex Luthor más cínico y superior que el de Gene Hackman. También, creo que ningún actor podría realizar un Perry White mejor que el de Frank Langella.

Punto débil, quizás es la aparición de cierto vástago de Lois Lane y la falta de desarrollo de Clark Kent como personaje, el alter-ego de Superman como bien supo decir Bill en uno de los mejores monólogos del cine actual. Pero son detalles menores, no deja de ser un clásico. Después de todo, Clark Kent es bastante pelotudo.

Una nota aparte merecen todos los símbolos mesiánicos puestos a través de la película: Jor-El diciendo que envía “su único hijo” para servir de guía, Superman bajando desde las nubes con un halo de luz detrás, o cayendo desde el cielo con los brazos en forma de cruz para después “resucitar”, y hay más. Un detalle nomás...

En resumen, es una película impresionante, era una injusticia que Superman no tuviera su revival, entre tanta remake basura. Los 150 minutos pasan rápido y dan ganas de quedarse en el cine para que la vuelvan a proyectar. Hay quienes aplauden de pie. Yo me sumo.

Gracias Singer, gracias. Hollywood aún no está muerto. Tiene mucho para darnos.

lunes, julio 10, 2006

Cars (2006)

Las necesidades del mercado… Hasta hace un par de días, estaba convencido que Pixar era la única productora de cine infantil que sólo hacía productos de calidad. Lamentablemente, esa situación deja de ser tal.

“Cars” es una película del montón, de esas que salen todos los meses para chicos de animación digital. No es demasiado graciosa, ni demasiado entretenida, ni demasiado tierna, ni nada. “Shrek” era comedia de primera clase, “Los Increíbles” (a mi entender la mejor película de animación digital a la fecha) era aventuras con la máxima adrenalina, “Buscando a Nemo” resucitaba el cine para los chicos más chicos sin tanto guiño para adultos… Pero Cars se queda a mitad de camino en todo.

Mi pregunta radica en el por qué se hizo la pieza. Este iba a ser el último trabajo de Pixar con Disney antes de la independización que nunca ocurrió, antes de la compra del gigante. La lista de películas de relleno que se vienen sucediendo en esta rama es interminable: "El Espantatiburones", "El Expreso Polar", "Chicken Little" (¡malísima!), "Madagascar", "Vida Salvaje"… Y puedo seguir.

Soy un amante de la animación, creo que es un sub-arte dentro del cine. Lamentablemente, no escapa al efecto Hollywood de realizar secuelas innecesarias, películas de relleno o simplemente para contrarrestar a la competencia. Aún no vi “Vecinos Invasores” pero no parece que escape a esta tónica.

Aparentemente, estos supuestos cráneos comerciales no entienden que existe un fenómeno en el marketing que se llama “saturación del mercado” y que sucede con el exceso de oferta. La historia se repite, y cuando explote este fenómeno sucederá lo mismo que en la década de los 70’ y 80’, con una escasez total de películas de animación. Los chicos también se cansan…

Volviendo un poco a la película, no llega a ser aburrida, se pasa el rato, pero son pocas las sonrisas que arranca. Eso sí, es indiscutible la calidad de la animación y la vanguardia que Pixar representa en este aspecto técnico. Falla el guión, la historia y el carisma de los personajes. Entre las voces, rescato el poder de Paul Newman que hasta con la voz actúa bien, inmortal. Owen Wilson tiene menos gracia que un potus y nadie del resto del reparto se destaca.

La historia va de un auto de carreras que, a punto de ganar el premio de su vida, se pierde en medio del desierto y queda varado en un pueblo en medio de la nada. Ahí deberá convivir con personajes que considera “patéticos” pero que aprende a querer. Moraleja, palo y a la bolsa. El autito aprendió que no todo en la vida es fama y mujeres, también hay amistades y chicas con cerebro que nos pueden enseñar una lección. Bla bla bla. Todo muy para críos de Red Neck

Lo mejor es el corto al principio de la película, una tradición de Pixar. El corto lo produce Brad Bird, un genio impresionante de la animación que sólo encuentra paralelo en el insuperable Chuck Jones. Una joyita, “El hombre orquesta”, nominación al Oscar prefijada.

Quedan migajas.
¿Será que me estoy poniendo viejo?

viernes, julio 07, 2006

Las Mujeres Perfectas (The Stepford Wives) - 2004

Cómo conseguir a la mujer perfecta… es un interrogante muy imperfecto, ¿no creen?

El otro día el zapping del cable me llevó a Cinecanal y tuve que rever contra mi voluntad esta pieza de Frank Oz, que antes de ser director de cine, era… ¡titiritero! Gran amigo de Jim Henson, es nada más y nada menos la persona detrás de Yoda, ese personaje tan particular de Star Wars.

La película, en tono de comedia dramática, relata como, tras una crisis nerviosa, una importante ejecutiva de una cadena televisiva (Nicole Kidman) es conducida por su marido a un pequeño pueblo de Connecticut para millonarios llamado Stepford. Hasta ahí nada fuera de lo común, hasta que se revela que, en este pueblecito, las mujeres son robots, rubias perfectas que se visten como en la década del 50. Otra cosa que mucha gente no sabe, es que este filme es una remake de un filme setentoso, que tenía tono de película de suspenso.

En los 70’, tenía mucho más sentido realizar este tipo de película, ya que estaba en pleno auge la liberación femenina y el gran miedo de los hombres mediocres a que las mujeres les saquen el trabajo. Hoy, sin el tono de comedia, la película no sirve ni para cable. Se pierde ese mensaje de trasfondo.

Creo que “Stepford Wives” es la demostración más fehaciente de que uno puede contratar a los mejores actores de primerísima línea, con un buen director, y así y todo hacer una basura si el guión no es consistente. La película es una constelación, con nombres de la talla de Christopher Walken, el líder masculino de Stepford; Glenn Close, la líder femenina y Bette Midler (no la banco, pero es estrella), una escritora exitosa y sucia amiga de Kidman. La cuestión es que todos estos nombres no sirvieron para dar fuerza a una pieza que falla esencialmente en su guión.

Les cuento la historia. Resulta que originalmente la película planteaba que a las mujeres les reemplazaban el cuerpo por uno robot, transplante de cerebro incluído. Se hicieron lo que se llama screeners, testeo con audiencias y ejecutivos del estudio, y parece que no gustó. Para nada. Había escenas, que se pueden encontrar en el DVD, como una de Bette Midler girando a lo loco y abriendo su pecho para entregar un pastelito recién horneado. Pero no. Entonces se decidió que las mujeres no tendrían cuerpos robots, sino que sólo se implantarían chips en sus cerebros.

Esto trajo aparejado re-shooting, filmación de nuevas escenas en la post-producción y un cambio en la edición. Un director disconforme también. Así es como en la película se notan los parches, y quedan muchas incoherencias. A saber: Una mujer que funciona como cajero automático, Bette Midler poniendo su mano en el fuego, otra lanzando chispas, y la lista sigue. El más grosero, cuando Kidman va a encarar su transformación, ¡se ve el robot que la reemplazará! Un papelón.

Es claro y obvio que Frank Oz había planteado una película fantasiosa y bastante caricaturesca, y no lo dejaron. Todavía le guardo respeto por comedias muy buenas como “Bowfinger” o “¿Es O No Es?”

Muy pasatista. Para un domingo a la tarde.

PD: Que linda que es Nicole, les dejo unas fotitos.

lunes, julio 03, 2006

El Código Da Vinci (The Da Vinci Code) - 2006

Me dormí. Me da vergüenza admitirlo, pero me dormí en el cine. Sí, después de una larga resistencia, y de esperar que la marejada de pelotudos dejara de llenar el cine para verla, decidí ir a ver El Código Da Vinci. Hace 10 años que voy una vez por semana al cine y sólo me dormí 2 veces. Esta fue una de ellas.

No voy a entrar en la polémica trillada, no pienso hablar del Opus Dei o de si Jesús debía ser virgen o no. La Mona Lisa se caga de risa de los paspados de Hanks y Tatou De todas maneras no entiendo cuál es el gran cuco de que la gente vea la película. Siendo católico me pregunto, ¿queremos fieles cuya fe es tan endeble que se cuestionan en base a semejante película boluda? ¿Por qué no la ven antes de pedir que la prohíban?

Todavía no entiendo por qué la crítica se sorprende tanto que la película sea mala. Si bien tanto los actores como el director supieron darnos varias obras de arte, cualquier persona que leyó el libro debía saber lo que se venía. El libro era una verdadera basura, ¿por qué la película no habría de serlo? Y ahí exactamente se encuentra el problema del filme, ser fiel al libro. La historia podría haberse hecho fílmicamente atrapante, modificar y corregir los errores en los diálogos, establecer una línea histórica y no mostrar flashbacks, recurso barato si los hay. En fin. Muchas cosas.

De todas maneras sí me sorprendió que las actuaciones fueran tan malas, exceptuando a Paul Bettany, que logra asustar con su Silas y en menor medida a Dale, dale, apurate que me cago!Ian McKellen. Tom Hanks nos tiene acostumbrados a actuaciones estupendas, sin embargo aquí nos defrauda. Se lo ve sin muchas ganas de actuar, y el guión no ayuda. Pero bueno, todos tenemos que comer, ¿no? También me sorprendió que Ron Howard, que no es un genio pero se las rebusca, no le diera ritmo a la película. Todo deja una sensación como de a las apuradas, hablan rápido, llegan rápido a todos lados, todo pasa muy rápido, y sin embargo la película es aburrida. Y hacia el final toda esa aceleración se resuelve en un final aburrido, chato. Como el del libro…

Son realmente ridículos los flashbacks históricos. Molesta también la cara de papa frita que tiene Autrey Tatou durante toda la película. Y el final, el final es tan malo. Para mí que no escribieron un guión. Para mí que agarraron el libro y filmaron directo de ahí. El libro es puro diálogo, no hay desarrollo, así que servía. Para mí que hicieron eso y así les quedó.
Le perdí respeto a Ron Howard. No así a Tom Hanks, tiene que hacer mucha basura más para que se lo pierda, me sigue pareciendo un grande.

Un tema aparte es el tema de la espantosa cantidad de gente que la fue a ver. No dejo de preguntarme como es posible que, si todo el mundo dice que es mala o regular, siga habiendo gente que la quiere ir a ver. Cura tecnológico hablando por celuNo me digan que es una cuestión de polémica, porque no recuerdo cines llenos con “La Última Tentación de Cristo” (mucho mejor película, y más hereje también). No me digan que es una cuestión de publicidad, porque no sucedió así con "Misión Imposible III". Pero bueno, son cosas que me exceden. Como el fanatismo por Harry Potter. Como la existencia de ShowMatch en nuestra televisión.

El Código Da Vinci es, señoras y señores, una basura de película.

PD: ¡Es tan gracioso ver una mesa de pool en medio del Vaticano!